La sorpresiva renuncia del ministro Eduardo Tomás Medina Mora Icaza es la primera que se produce desde 1835, cuando se estableció en la Quinta de las llamadas Siete Leyes que “El Poder Judicial de la República se ejercerá en una Corte Suprema de Justicia”. Se desconoce el motivo que originó la dimisión de este defeño clasificado como abogado, político y diplomático. Según se sabe, la renuncia a ese alto cargo judicial debe ser por “causas graves”.

Mientras son peras o son manzanas, como se dice popularmente, Eduardo Tomás está bajo investigación por el delito de moda política: lavado de dinero y falta que le imputen el de delincuencia organizada. De ninguna manera haré defensa del abogado, extitular de la emisora de “la verdad histórica”, la PGR, director del inútil CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), exembajador de México en el Reino Unido y en Washington. Lo que sí sé, es que está en la fotografía impresa el día en que se casó la hija del litigante Juan Collado, donde aparecen “los enemigos” del tabasqueño, hoy Presidente de México.

Bueno, pero vayamos hacia otro sendero en este comentario periodístico. Para nadie es desconocido que el 1 de julio de 2018 un poco más de 30 millones de mexicanos le dieron el triunfo al candidato presidencial de Morena y desde el día 3 del mismo mes y año, Andrés Manuel López Obrador comenzó a ejercer en Palacio Nacional, no precisamente a despachar pero inició ahí sus conferencias de prensa, aunque no fue mañanera.

En pocos días de ese memorable julio de 2018, se confirmó que López Obrador también había arrasado en las urnas para conseguir mayoría en las Cámaras de Senadores y de Diputados. Estaba asegurado el control de las decisiones presidenciales en el Congreso de la Unión, lo cual en no muy lejana ocasión ratificó el diputado Mario Delgado Castillo, coordinador de la bancada de Morena, al aprobarse las leyes reglamentarias de la Reforma Educativa que eliminó a la del régimen anterior. Dijo el legislador, palabras más, palabras menos, que (los legisladores) estaban a las órdenes del Presidente López Obrador.

POSIBLES EFECTOS DE LA RENUNCIA

El actual pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación está integrado por dos abogadas y nueve abogados, casi todos con carrera judicial, comento que casi todos porque el queretano Arturo Zaldívar Lelo de Larrea solo tiene antecedentes académicos. Fue propuesto para ocupar la ponencia que tuvo Genaro David Góngora Pimentel, declarado abiertamente lopezobradorista. Arturo Zaldívar fue candidato del presidente Felipe Calderón Hinojosa y lo aprobó, como en los casos similares, el Senado de la República.

Afirman que Zaldívar Lelo de Larrea no compaginaba con Medina Mora, no había química entre ellos. Debió ocurrir al interior del grisáceo edificio ubicado en el costado Sur de Palacio Nacional, un fuerte choque entre Medina Mora y su presidente, para que se produjera la insólita renuncia y quedara abierta la puerta para que López Obrador proponga una terna incluyendo los nombres de Celia Maya García y Loretta Ortiz Ahif, a quienes propuso cuando resultaron designados Juan Luis González Alcántara Carrancá y Yasmín Esquivel Mossa, él en diciembre pasado y ella en marzo de este 2019. Yasmín es esposa del ingeniero José María Rioboó, considerado por el presidente López Obrador como el mejor ingeniero del país y del mundo.

Lean ustedes tres opiniones, de corte periodístico no político, sobre lo que pudiera suceder si se actúa deliberadamente en manejo político, por parte del presidente López Obrador. ¿Tener bajo control al Poder Judicial de la Federación? ¿Se terminaría la división constitucional de los Poderes de la Unión? ¿Oportunidad para sanear el medio judicial en sus tres niveles?

Armando Fuentes Aguirre, Catón, el que dice que tiene cuatro lectores, escribió: “De algo podemos estar seguros: lo sucedido (la renuncia del ministro) redunda en un agrandamiento del poder presidencial y en mengua del sistema de frenos y contrapesos que deben privar en una democracia. Poco a poco –en ocasiones mucho a mucho—AMLO se va fortaleciendo al tiempo que el equilibrio de poderes se va debilitando”.

Por su parte Denise Dresser en su comentario de lunes, en el diario Reforma, afirmó: “Si quienes tememos por la autonomía de la Corte somos unos alarmistas y no tenemos razón, llegó la hora de probar que estamos equivocados”. También consideró que: “Y si el debilitamiento deliberado de un contrapeso no es el motivo real detrás de la dimisión de Medina Mora, llegó el momento de demostrarlo”.

En el mismo diario donde colabora Denise, encontré la columna semanal “Tolvanera”, de Roberto Zamarripa, quien considera que “La renuncia de Medina Mora otorga una excelente oportunidad a Zaldívar para limpiar el Poder judicial y fortalecer su autonomía. Paralizarse, sería fatal”. Jocosamente comenta la foto de la boda y la lista de invitados, “que ahora tienen pesquisa en ristre”. “El padre de la novia está hoy en la cárcel; Rosario Robles, invitada al civil y al religioso, vive en el penal de Santa Marta Acatitla; otro invitado, Medina Mora ministro renunciante en la Corte; Diego Fernández de Cevallos expuesto en la lista de beneficiarios de los perdones fiscales; Enrique Ochoa Reza, exdirector de CFE (Comisión Federal de Electricidad) balconeado en el negocio de los gasoductos; Carlos Romero Dechamps, líder gremial petrolero en agonía”.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿El tabasqueño resistirá a la tentación de convertirse en el mando único de los Poderes de la Unión y cumplirá con el compromiso de no reelegirse en el cargo que ocupa hoy?

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