“Tiene problemas de tiroides”. Es una frase hecha que se escucha infinidad de veces para hablar de alguien que quizás tiene variaciones de su peso o se cansa demasiado. ¿Qué significa eso? ¿Tiene sustento?

Quizás sea cierto. Porque se estima que el 10% de la población mundial padece algún trastorno de la tiroides.

Pero la verdad es que a veces no hay conocimiento detrás de la hipótesis que se tira en cualquier charla. Para evitar errores y falsas alarmas, repasamos lo más básico sobre esta parte del cuerpo, sus funciones y posibles enfermedades.

¿Qué es la tiroides?

Es una glándula, que está en la parte inferior del cuello: por delante de la tráquea y la laringe, debajo de lo que llamamos comúnmente “la nuez”. Es como una mariposa. Está formada por dos lóbulos unidos en la línea media. La tiroides tiene la responsabilidad de regular el metabolismo de cada cuerpo. Entre sus funciones está la secreción de dos hormonas necesarias para que la incorporación de las proteínas. También está involucrada en el desarrollo del sistema nervioso central y en la frecuencia cardíaca, así como en la nivelación del colesterol, en la capacidad muscular, en la regulación de la frío y el calor.

¿Por qué puedo tener una enfermedad de la tiroides?

Las fallas más comunes en la actividad de la tiroides son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo. Es decir que la enfermedad aparece cuando la glándula no funciona en la medida justa. Trabaja de más o menos, produce más o menos hormonas de las que el cuerpo necesita. Las causas pueden ser genéticas o por otras enfermedades autoinmunes.

¿Qué diferencia hay entre el hipotiroidismo y el hipertiroidismo?

El hipotiroidismo puede ser congénito, por eso desde los primeros días de vida se les controla a los bebés los niveles hormonales en sangres. También existe el hipotiroidismo llamado subclínico (que no presenta síntomas notorios) el cual se detecta por antecedentes familiares. Mientras que otras de las razones puede la enfermedad denominada “tiroiditis de Hashimoto”. Esta hace que el sistema inmunitario genere anticuerpos y ataque a la glándula tiroides quitándole su capacidad de producir la cantidad necesaria de hormonas.

En cualquier de los casos, el hipotiroidismo se trata a través de la consulta con un especialista en endocrinología que evalúa el cuadro. Según el estado indica la compensación de hormonas tiroideas con la toma de medicación diaria.

Por su parte, cuando se tiene hipertiroidismo, significa que la glándula funciona en exceso. Que produce demasiadas hormonas. Esto se puede diagnosticar detectando irritabilidad, taquicardia, ojos saltones, diarrea, dificultades para lograr un embarazo, hiperactividad, o pérdida peso y alteraciones del sueño. También este caso hay una enfermedad autoinmune que puede vinculares. Se conoce como “de Graves”. Aunque se puede dar a toda edad, es más común en mujeres de 20 a 50 y siempre con antecedentes familiares.

En el caso del hipotiroidismo, el médico puede optar por distintas formas de abordarlo, ya sea con drogas hasta con cirugía. Sin tratamiento, el hipertiroidismo puede ser riesgoso y provocar otros problemas, como osteoporosis.

¿Qué tiene que ver el estrés?

El estrés crónico altera el funcionamiento del cuerpo, en especial en cuanto a su inmunidad. No sólo te puede dar alergias o resfríos. También puede generar anticuerpos que afecten un órgano en particular, entre ellos la tiroides.

¿Qué son los nódulos?

Los nódulos tiroideos pueden notarse como un bulto en el cuello. No suelen dar síntomas. Rara vez se detectan por complicaciones al tragar, respirar o cambios en la voz. Son más frecuentes en las mujeres: de cada 10 personas con nódulos sólo hay 1 varón.

Lo más habitual es que encuentren gracias a un examen clínico de rutina o mediante una ecografía, pero esto recién llega para pacientes con antecedentes o que han notado un bulto en su cuello.

El dato más importante es que la mayoría de estos nódulos tiroideos no tienen de riesgo para la vida.

¿Se puede tener cáncer en la tiroides?

Sí. Por un crecimiento anormal y no controlado de esos nódulos que se pueden dar dentro de la glándula.

Pero sólo 1 de cada 10 nódulos en la tiroides termina siendo diagnosticado como cáncer. Entre esos, 3 de cada 4 casos le tocan a mujeres.

¿Cómo se detecta el diagnóstico de cáncer?

Una vez detectados los nódulos, la primera evaluación es con una ecografía. Pero si no alcanza para descartar con ese estudio, se hace una punción. Es un procedimiento se hace guiada por ecografía, de forma ambulatoria y su fin es obtener material que puede ser llevado a biopsia y que determine el diagnóstico definitivo.

La buena noticia es que el cáncer de tiroides tiene muy buen pronóstico en su tratamiento y es muy baja la probabilidad de que se extienda a otros órganos.

¿Todas las personas deben checarse la tiroides?

No. No es necesario. Sí es importante que lo hagan quienes saben que tienen antecedentes familiares y quienes tienen síntomas. En los controles clínicos de rutina, mediante un análisis de sangre habitual, el médico de cabecera está en condiciones de sospechar y derivar a tiempo. Además los valores que el médico mirará en el hemograma, vale estar atentas al cansancio, la caída del pelo, las uñas quebradizas, los problemas de fertilidad, la depresión y la lentitud en el ritmo cardíaco.

Fuente: elle.clarin.com


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