La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria (TCA), una enfermedad grave y mental que afecta a distintos sectores de la población y en la que influyen factores genéticos, psicológicos, biológicos y socioculturales.

Aunque generalmente tiene mayor incidencia en las mujeres, ya que es un 90 por cierto más común en estas, los varones no están exentos de sufrir este tipo de trastorno. Los adolescentes son más proclives a experimentar esta afección, si bien se observa en la actualidad un descenso en la edad de los diagnósticos.

La detección temprana es fundamental para el restablecimiento completo. “La recuperación es total en un 65 por cierto de los pacientes, pero existen casos de larga evolución y existe una mayor probabilidad de sufrir episodios de ansiedad y/o depresión en un futuro, así como a recurrir a la alimentación alterada ante determinadas crisis personales o emocionales”, explica Ruiz-Lázaro, investigador asociado del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud I+CS de Zaragoza.

Factores desencadenantes

El Instituto de Trastornos Alimentarios agrupa los factores en tres grupos:

Factores de predisposición al trastorno; es decir, aquellos relacionados con la vulnerabilidad de la persona: baja autoestima, influencia de los cánones impuestos por la sociedad y los medios de comunicación, dificultades en el entorno familiar y la personalidad (obsesiva, compulsiva, autoexigente, controladora y/o hipersensible), entre otros.Factores desencadenantes o de precipitación, como pueden ser las situaciones de estrés: comentarios y burlas acerca del aspecto físico, rupturas sentimentales (pareja, familiares o amigos), sensación de pérdida de la juventud, percepción de carencia afectiva, sensación de fracaso ante un determinado acontecimiento, etc.Factores de mantenimiento que se dan cuando el trastorno ya ha aparecido: dieta, mayor obsesión por la comida, descontrol alimentario, disminución de las capacidades cognitivas y negación.
Síntomas de alerta

Tal y como indica Ruiz Lázaro, “es mejor hablar de alerta que de alarma, pues no hay que alarmarse, sino estar atentos a signos y a síntomas”. Entre estos, se pueden citar:

Restricción alimentaria, es decir, evitar aquellos alimentos que pueden engordar, como las grasas, los dulces, los hidratos de carbono, etc. También se debe hablar de una disminución en las cantidades de las raciones y en el número de comidas al día.Pérdida de peso significativa y obsesión por la apariencia.Ocultación de restos de comida.Comentarios frecuentes sobre la percepción de aspectos negativos en el propio cuerpo.Incremento notable de la actividad física, aun cuando existe una pérdida de masa muscular.Dificultad para afrontar situaciones problemáticas.Dificultad de expresión de las emociones.Aparición de episodios de ansiedad, miedos y obsesiones.
Consecuencias

La malnutrición genera a nivel orgánico múltiples problemas, como pueden ser los mareos, la pérdida de cabello (alopecia), cambios de humor (tristeza, irritabilidad, agresividad), piel seca, estreñimiento, amenorrea, lanugo y/o acrocianosis. Los vómitos, por su parte, originan pérdida de esmalte y de piezas dentales, así como problemas cardíacos severos.

Desde la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia (Adaner), indican: “No busques la causa, busca la solución.” Fuente: cuidateplus.marca.com


Notas Relacionadas

Mi Sonora

Frutas muy mexicanas

2019-09-13

1. Tuna: Es el fruto del nopal crece en casi todo el país la podemos encontrar en color rosa verde amarillo etc. Se puede comer entera en agua ...

Comentarios sobre esta nota

Comenta esta nota