Con el regreso a clases en este ciclo escolar, el volver a la rutina que los niños habían dejado en el olvido gracias a unas merecidas y largas vacaciones de verano en el que quizá el sedentarismo estuvo presente en la mayoría del tiempo, es muy seguro que se presenten ciertas situaciones negativas.

El mayor porcentaje de tiempo el niño va permanecer sentado en su escritorio recibiendo información del maestro o maestra de aula, todo podrá verse normal hasta aquí.

El problema se puede presentar cuando es hora de salir a Educación Física o bien al recreo.

La educación física como todos sabemos se lleva a cabo en el exterior, donde se supone que todas, o la mayoría de las canchas de las escuelas se encuentran techadas, lo cual disminuye el calor por lo menos un poco. Es en el recreo donde el espacio techado parece ser el menos atractivo para los niños al momento de jugar, exponiéndose al Sol en altas temperaturas un poco antes del mediodía.

Es sumamente importante que los padres de familia desarrollen en sus hijos el hábito de desayunar antes de irse a la escuela, además de los alimentos consumidos en casa es esencial que el niño lleve un luch adicional para la hora del recreo, sin olvidar en ningún momento su botellita de agua, esto para mantener al niño bien hidratado.

Algunos maestros de educación física acostumbran pedirle a sus alumnos como parte del reglamento su agüita para poder tomar la clase, otros bien tienen la idea de pedirles fruta a los niños para generar una convivencia y fomentar la buena alimentación. Si alguno de los maestros les da a conocer esta regla, como padres de familia les corresponde acatarla al pie de la letra.
Es muy común que los alumnos tiendan a desmayarse, esto por no haber desayunado y desarrollado cierta actividad física, es probable también que en medio de los ejercicios alguno vomite, sangre por la nariz o bien se fatigue con facilidad.

La actividad física que se le impone al niño en la escuela es mínima en comparación a la que debería de realizar a su edad. Si sus hijos muestran algún interés o gusto por realizar deporte o cualquier otra actividad lúdica extracurricular, tómense el tiempo de llevarlo a clases por las tardes, esto ayuda en gran medida en su formación tanto física como emocional.

¿Te gustaría a ti desmayarte durante un ejercicio por no haber ingerido algún alimento antes? Lo dudo. No permitas que esto les ocurra a tus hijos. La solución para nada es hacer que el niño no salga del aula, tampoco está en prohibirle jugar durante el recreo, es como querer que los peces no naden en el agua.

Recuerda mantenerlos bien alimentados, hidratados y en constante movimiento.


*Roxana Izaguirre. Lic. En Educación Física egresada de la Escuela Normal de Educación Física “Profr. Emilio Miramontes Nájera”.
Estudiante de la Universidad de Sonora en la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación.


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