En el reducido espacio una treintena de personas esperan su turno.

Todavía no son las ocho de la mañana y pese a que esa es la hora oficial de entrada, algunos empleados ya están atendiendo.


En sillas de plástico los aspirantes a recibir el apoyo de los programas sociales del gobierno federal, reposan su cansada humanidad.


La infraestructura es precaria. En las oficinas de Bienestar enseguida de la unidad centro del IMSS en Hermosillo, la mayoría de las ventanas tienen cortina improvisada y una de ellas todavía mantiene una vieja persiana nacarada de las que estuvieron de moda en la década de los 90.


A otro espacio que es oficina privada le faltan piezas “del cielo” lo que deja al descubierto el techo y algunos cables.


Son los primeros minutos de la jornada laboral; jornada que como digo empezó unos minutos antes de la hora de entrada. Se toman la selfie para mandar la evidencia a su coordinador.


En mesas de plástico de esas que se pliegan, tres servidores de la nación atienden al público. Otros más de arriba para abajo buscando dar respuesta.


Son ya las ocho de la mañana; funcionarios que traen llave de oficina empiezan a llegar.

El público es cada vez más numeroso; la sala tiene avisos en paredes y en puertas; son indicaciones que se hacen a través de un cartel improvisado de color fluorescentes y escritas con marcador negro. Así también están señalizados los números de los cubículos.

Los encargados de recibir a las personas y atenderlas, son amables, pacientes, atentos... pero todo es un verdadero desorden... el público paciente también espera ver o que alguien le ayude a localizar su nombre en la relación impresa en un legajo de hojas que evidencian las decenas de consultas que en él se han hecho.

La esperanza de ver su nombre y de recibir la indicación de que ya está el apoyo, de que ya apareció en las listas o de que ya reúne todos los requisitos para ser parte de los programas de bienestar, es lo que alimenta su paciencia, soporta el desorden, la falta de información, las vueltas, los requisitos... ojalá que la austeridad permita dotar a estas oficinas de por lo menos equipos básicos para consultar bases de datos y registrar solicitudes...sería todo más ágil y transparente...facilitaría el trabajo a quienes ahí laboran porque aunque se nota que lo hacen con vocación de servicio, no les vendría nada mal contar con un mayor numero de herramientas para hacerlo de forma más ágil.


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