Seguramente Usted ha estado en alguna ocasión en un consultorio médico.

Habrá notado que en mayor o menor medida, principalmente en la pared que queda frente al paciente y a espaldas de quien da la consulta, podemos ver los documentos que avalan la formación profesional, titulo, certificaciones, cursos de actualización, membresía de Colegios y Asociaciones, cédula de especialidad etc.

La salud es algo de lo más preciado en nuestras vidas. Ponerla en las manos adecuadas con las suficientes credenciales que nos den confianza, es de lo más normal y lógico.

Supongo que en ese valor es que se explica que sean tantos los años de formación que se exige a quienes practican la medicina, se especializan en algo y luego muchos se sub especializan.

Supongo que también en ello se explica los altos estándares que ponen las universidades para albergar a los aspirantes a pronunciar, firmar y practicar los principios del Juramento Hipocrático.

En la laxitud que distingue muchas acciones del actual gobierno, se ha anunciado la creación de una Universidad Nacional de Medicina porque “…hay estudiantes que han realizado el examen hasta tres veces, mismas en las que han sido rechazados…” argumentaba el Presidente López Obrador al dar a conocer el nuevo proyecto.

Con todo respeto, más que rechazados hay que decir que fueron reprobados o por lo menos, considerados no aptos.

Si la anunciada nueva Universidad se convierte como parece ser el objetivo, en receptora de aspirantes a medicina que no “la hicieron” en otras universidades, pues probablemente en los muros de los consultorios de los futuros médicos, estaría ausente un título girado por esa Institución.

Con base en el informe que el pasado 7 de junio ofrecía el Secretario de Salud Jorge Alcocer y los titulares del IMSS e ISSSTE en el que detallaban la situación que guarda la infraestructura de hospitales y unidades médicas en el país ¿No sería mejor enfocar recursos y esfuerzos en sacara del abandono las 306 obras que se supone algún día serán hospitales? ¿o asegurar que habrá medicamento en los hospitales y material de curación suficientes?


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Colocar a mandos militares al frente de la dependencias municipales de seguridad pública en una especie de corredor – laboratorio desde Hermosillo hasta Navojoa merece de entrada un voto de confianza.

Sustituir a los Comisarios civiles por mandos militares, sugiere que se trata de una medida si no ubicada en los extremos, sí muy cerca de ellos; como una especie de agotar los últimos recursos para hacer frente a una situación que ha rebasado la capacidad de la autoridad… ya lo de menos es aceptar que el discurso de campaña en el sentido que el ejército volvería a los cuarteles porque no es para estar en las calles, simple y sencillamente no puede llevarse a la práctica.


Ahora bien, ¿Será este una especie de laboratorio que arranca en Sonora para luego replicarse en otros estados? No perdamos de vista que la estrategia de probar en estado acciones como la de prolongar el período de gobierno estatal o la Ley garrote, aunque se quieren atribuir a decisiones locales, nadie pierde de vista el aval del gobierno federal que necesariamente debe estar detrás de estas decisiones.


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Tranquiliza saber que la reconsideración en lo que respecta a la aplicación de recursos del fondo minero, va por buen camino.

En esta dinámica es que se inscribe la reunión que ayer tuvieran con el sub secretario de minería del gobierno federal, la gobernadora Pavlovich y los Secretarios Vidal y Martínez Terrazas de economía e infraestructura, respectivamente.


Además de abordar lo relativo a las obras inconclusas y analizar los recursos del fondo aplicados, se revisaron también las operaciones mineras que se hacen en el estado de Sonora y acciones que tienen la finalidad de elevar la productividad del sector.


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