El Club del Haiku de los lunes acaba su temporada y volverá a abrir sus puertas, para todos aquellos que lo deseen, el 16 de septiembre. Pongo el cierre desde una óptica poética completamente opuesta a la forma y al fondo de un haiku: con un poema octodecasílabo, una métrica poco frecuente en la poesía en español. Quiero agradecer de todo corazón el cariño, el acompañamiento y el consuelo que me habéis brindado durante el tiempo de la enfermedad y muerte de mi hermano Antonio. Antonio no era miembro de este club porque a él no le gustaba la poesía, ni siquiera la mía en la que su ausencia gravitará ya para siempre. A Antonio le gustaba, por este orden, los discos de vinilo, la playa y el deporte. Hasta el 16 de septiembre cuando volveremos a bailar juntos a la luz de la luna.

https://www.youtube.com/watch?v=SEb8tuYhDBI

A mi hermano Antonio

Qué cosa absurda es que venga ahora yo explicarte
Lo lejos que palpito de tu mundo de ritmos sincopados
Donde las palabras nacen en mi cemento y en ti aire
Aunque juntos los dos creciéramos ante el tapete verde
De los dados de la suerte bien de sonrisas o del malaje

Quedas en mí, quisiera no tener memoria pero la tengo
De tu primera mañana y de tu atardecer postrero
Y enjugo con la rabia y con los codos estas lágrimas
Que son agua de un momento del que no sabrá tu anhelo
Entretenido en tus juegos con el sol, el mar y el cielo
(Ana L. Coll) (Dietario Poético julio 2019)


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