El camino hacia lo alto y el camino hacia lo bajo es uno y el mismo.

Heráclito


Hoy, esta columna quiere presentarse un tanto filosófica. Como vieron en el epígrafe, una frase que me topé por ahí y casualmente, me puso a pensar en otra frase, una de las frases de la conferencia del Presidente de la República, la mañanera famosa en donde dejó ver todo un sistema de pensamiento.

“Hay prisa”

Cuando la mencionó no me percaté del peso que esa frase tenía, cuando, en mi trabajo, muy activo, muy entregado, recordé otra imagen, una escena, una mujer que se acerca al Presidente y lo toma de la mano, una mujer muy pobre, entrada en años, correosa, visiblemente afectada por la precaria nutrición de toda su vida. La mano no llevaba petición, ni pedimento alguno. Tampoco era una mano que quisiera tocar al Presidente. Era una recia mano de mujer que quería mandar un mensaje vital al Presidente, una mano que apretó la del presidente con tal energía que me deslumbró. La fuerza de esa mano habrá dejado el mensaje a Andrés Manuel, como todos, tal vez era una rápida comunicación entre el destino del presidente y el destino de la mujer. Porque el apretón significó mucho y selló un circuito entre ellos. Una mujer pobrísima y un presidente que empuja un pesado y moroso elefante.

Todo eso tiene mucho que ver con la prisa de Andrés. Porqué prisa? Porqué el Presidente tiene prisa y de qué?

Esa sola frase es enorme. Reúne una lectura de los tiempos políticos, de los tiempos institucionales, de los tiempos históricos, de los tiempos sociales, de la colisión de energías en esta dificilísima transición. Reúne una intuición de la economía y sus vaivenes, de sus presupuestos, de la disposición y talentos del gabinete, de la ferocidad y avidez de la oposición por reventar la transición; junta una lectura de las adversidades, de la delincuencia organizada, de las energías propias, del tiempo de vida, de lo que resta del margen de maniobras y de las dificultades de las decisiones políticas.

“Hay prisa”.

Esta prisa es una conciencia del tiempo personal que está en un gran entramado de tiempos, cada uno con su propio ritmo y su propio peso, su propia forma. Es un tiempo que no es el del presidente pero que el presidente puede modificar. Puede modificar esos tiempos, algunos, no todos, porque tiene un poder especial, el poder que millones le otorgamos para movilizar una especie de nata plástica que se estacionó en una de las peores experiencias de nuestro país: la indolencia, la avaricia, la ceguera, la insaciabilidad por el dinero y la negación de quienes sufrían por esa necedad negra de la corrupción, el despojo. En eso estábamos hundidos. Todos los recursos del estado, las instituciones. Todo flotando en una espesa injusticia.

Hay prisa y mucha prisa. El Presidente ha visto, y lo anunció cuando se refirió a ese pesado elefante que hay que empujar para que su idea de país, una idea de millones, se pudiera instalar con lo que se contaba.

Creo que hay angustia con esa prisa porque es un análisis de todo el estado y el sistema social y económico. Por ello el Presidente ha dejado de lado ideas propias y se ha concentrado en lo que se puede hacer. Por eso dice casi con desesperación: Si vuelve el conservadurismo. Porque sabe lo que son capaces los grupos de poder, porque sabe de las traiciones y de las debilidades de las personas, porque sabe de las exigencias de una mejor vida de millones de mexicanos, sabe de las leyes del mercado mundial y la geopolítica, y sabe que sólo habrá tiempo para que los cimientos de toda esa obra se enfríen, se desplieguen, se hundan en los propósitos de la tierra y del sentido de la Nación. Por eso hay prisa, porque hay grupos de poder tratando de que esa obra se desplome y hay que confrontarlos. Porque Andrés sabe que todas esas manos que se unen a él están solicitando el mayor de los esfuerzos humanos que una sola persona pueda soportar, una responsabilidad histórica: empujar, empujar, apurar, meter prisa a los demás, alentar, sumar, contagiar de esa ansiedad por llenar los cimientos del mejor concreto, del más transparente, del más duro, la cimentación de la democracia. Y sí, hay poco tiempo y enemigos de la democracia muy poderosos en dinero, dentro y fuera del país. Hay prisa. MISTICA.

"Prisa en el corazón y en la razón, prisa en el oráculo y en el sentimiento de nación" Octavio Almada

@octavioalmada1

@ElCobanaro


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