A principios de esta semana nos amanecimos con una noticia peculiar en muchos sentidos. Sucede que el presidente Andrés Manuel López Obrador firmó una carta compromiso con los bancos HSBC, JP Morgan y Mizuho Securities para fortalecer las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex) a través de la renovación y refinanciamiento de sus líneas de crédito comprometidas, con vencimiento hacia finales de 2019 y principios de 2020. El anuncio alivia la situación de la empresa a corto plazo para cubrir los vencimientos de la deuda.

Es peculiar esta decisión porque el Presidente ha sido sistemáticamente acusado de tendencias como comunista, socialista, anti bancos, anti empresarios, anti capitalista y demás sandeces. Lo que día a día muestra AMLO es que ya no puede ser encajonado con la que ahora se llaman narrativas ideológicas encajonadas y que está creando su propia personalidad ideológica que lo muestra como un estratega que se sabe mover en los entornos que la historia le ha determinado. Muy fácil habría sido allegarse de decisiones antisistema y de izquierda radical para quedar bien con el discurso izquierdista de derrumbar los cimientos capitalistas y de mercado. No hubiera durado mucho en el puesto pues el mercado global tiene muchas mañas para intervenir y minar los gobiernos que no le son afines. Si con temitas anodinos la oposición idiota se le echa encima con todos sus recursos oscuros, ahora imagínense enfrentando al entorno, ese si dictatorial, del mercado global. Antes de eso el Presidente blinda su joya preciada, la transición. Y la transición en este país tiene varias etapas y la primera y más dura es la de la corrupción que ha infestado hasta en el modo de tener éxito en la vida. Es esa batalla la que hay que administrar,, la que hay que cuidar para que no sea descolocada del centro ni convertida en lo que la derecha pretende, un asunto trivial y aburrido. Por ello están enfrascados en nutrir su irresponsabilidad de no sumarse a transición con accesorios de relumbrón y espejitos.

Por otro lado la Presidencia les mueve su tapete demostrando que se pueden poner o negociar reglas más livianas con las terribles herencias de deuda monstruo. Y esas herencias señoras y señores, las tenemos que pagar nosotros a fuerzas. Por ello El Presidente Obrador jugó con los tigres y dio al mundo un mensaje importante.

El refinanciamiento de deuda por un monto de 2 mil 500 millones de dólares, así como la renovación y ampliación de dos líneas de crédito revolventes hasta por 5 mil 500 millones de dólares, se utilizarán si es necesario, "de acuerdo a las circunstancias". “Esto muestra la confianza que hay en México y en su gobierno. Es por eso un acontecimiento muy importante el que los bancos nos estén dando su confianza, lo cual agradecemos mucho, porque a pesar de la desinformación, de la manipulación, de querer sembrar la percepción de que no va bien la economía, de que hay una enorme deuda en Pemex, inmanejable, a pesar de eso, quienes tienen información verdadera saben que la economía va bien, que la deuda de Pemex es manejable”, remató el Presidente.

Estamos, pues en presencia de una fórmula ética inédita. Los bancos moderan su usura y ayudan a liberarse de una herencia maldita, la deuda ilegítima, aunque legal se alivia y se asume. Un acuerdo que será modelo en este mundo sujeto al capital y que presenta aquí una eventual salida y que juntos construyen una señal de responsabilidad y rasgo solidario. El núcleo del capital, la deuda, modera su agiotismo mal visto desde siempre y con registros bíblicos. Una señal de confianza ante el mundo del mercado salvaje, esta vez con un horizonte que premia la lucha anticorrupción. Este es una vía que será modelo, mal vista por los extremos del canon financiero y de izquierdas, para transitar hacia otro modelo de comportamiento bancario. La eventualidad de un sexenio que tiene que caminar entre tanta espina, barranco y suelo minado. El Presidente luce así una espectacular e inesperada jugada de alto ajedrez político que repercutirá en muchos frentes, incluso de adversarios importantes en el mundo. La tarea mexicana es sacudirse de enfermos y de la enfermedad de la corrupción que principalmente hacen gente con mucho poder económico, no necesitados, no viviendo precariamente sino de la gente cuya vida espiritual está volcada al dios dinero. Ese es el mensaje al mundo que los adversarios tratan de acallar por eso me encargo de cacarear los huevos.

“ El Oro y los huevos una revolución de sentimientos “ Octavio Almada

@octavioalmada1

@ElCobanaro


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