Hemos llegado a los primeros tres meses del gobierno de La Cuarta Transformación y no pocos de mis lectores me sugieren que tenga paciencia, que deje que los nuevos funcionarios “agarren el paso”, que entienda al Presidente de México en su combate a la corrupción, porque está limpiando el cochinero que le dejaron. Me dicen que pronto veré los beneficios para el país, producto del estilo unipersonal de gobernar que empieza a las seis de la mañana y termina a la media noche, un día sí y los siguientes seis, ¡también!

En estos primeros 90 días de gobierno queda muy claro que todos los proyectos, los planes y los programas que habrán de ejecutarse, son presentados por el presidente Andrés Manuel López Obrador, verbalmente, durante las conferencias mañaneras, ya sea desde el Salón de la Tesorería (Palacio Nacional) o donde se encuentre de gira de trabajo. También, en ese espacio mañanero, se da oportunidad a que los miembros del gabinete divulguen las trapacerías consumadas, en dependencias, como la Comisión Federal de Electricidad.

El profesor normalista, economista, político, diplomático, escritor y ensayista Víctor Manuel Barceló Rodríguez, además excelente amigo, me escribió: “AMLO es pueblo y como tal se maneja. Pretende una transformación nacional. Esa profundidad de acciones requiere tesón, pero también paciencia y mucha confianza en la población. Pronto veremos más claro, para los que no visualizan el fondo”.

No dudo que el tabasqueño triunfador en su tercer intento, sea pueblo, pero durante su mandato ya no es un ciudadano común y corriente, sobre todo porque es Jefe de un Estado muy importante en el mundo. El general Lázaro Cárdenas, el más joven de los presidentes en gobiernos sexenales, acostumbraba recorrer el campo, visitar a los obreros y mezclarse con el pueblo, pero era parco. Andaba solo. El joven militar asumió el poder a los 39 años de edad y supo delegar responsabilidades y autoridad a sus colaboradores. En otro momento de su vida, “Tata” Lázaro fue llamado “La Esfinge”, por su mudez que rompió cuando, en la Ciudad de México, encabezó una manifestación a favor del pueblo cubano y después se entrevistaría en Palacio Nacional con el Presidente Adolfo López Mateos.

UNA SOLA VOZ Y EL MANDO ÚNICO

Bueno, pues este último jueves de febrero de 2019, día 28, concluyen los tres primeros meses del sexenio lopezobradorista, caracterizado porque los mexicanos tenemos un presidente que está retando a su propia salud. Físicamente ocupa muchas horas, principia el día laboral a las 6 de la mañana y termina a la media noche. ¿Cuántas horas el cuerpo descansa? ¿Duerme tres, cuatro, cinco horas? No para desde la mañana del martes 3 de julio, cuando hizo la primera visita al despacho presidencial de Palacio Nacional. Le faltan 2,970 días de trabajo.

En los referidos 90 días, López Obrador ha sido reiterativo de la frase “Me canso, ganso”. Esta es la rúbrica de sus planes que habrá de concretar y para los cuales organiza “consultas populares” que, desde mi punto de vista, son inútiles porque con o sin el voto popular se impone la orden presidencial como son los casos de la cancelación nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, de la construcción del Tren Maya, concluir y poner en servicio la Termoeléctrica de Huexca, Morelos, así como llevar adelante el proyecto de la refinería Dos Bocas, en Tabasco. Las estancias infantiles, creadas por el neoliberalismo, no tendrán apoyo gubernamental y sí lo recibirán en Nuevo León las estancias infantiles que administra la esposa del eterno y único presidente del PT (Partido del Trabajo), Alberto Anaya Gutiérrez. Por cierto, el Alcalde de Benito Juárez, en la Ciudad de México, se comprometió a dar el apoyo económico a las administraciones de las estancias infantiles en esa jurisdicción.

“Me canso, ganso” que Paco Ignacio Taibo II quedará a cargo del Fondo de Cultura Económica y que las personas propuestas para integrar la Comisión Reguladora de Energía, aunque ignoren qué es esa Comisión y cuáles son funciones, “Me canso, ganso” que recibirán la aprobación y que muchos amigos del “mero mero” ocuparán cargos importantes. En estos pasos no hubo “consulta popular”.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿Los organizadores del Gran Premio México de la Fórmula 1 dejarán de recibir el apoyo económico y México se quedará en 2020 sin ese evento que produce fuentes de trabajo y millonario ingreso de dólares a nuestra economía?

jherrerav@live.com.mx


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