Como estamos en la era de que las promesas se cumplen, aquí está una síntesis de la vida del joven abogado y diputado federal guerrerense Eduardo Neri que, desde la más Alta Tribuna, pronunció el discurso que marcó el inicio de la caída del usurpador Victoriano Huerta, luego del asesinato del senador Belisario Domínguez y de los diputados Serapio Rendón, Adolfo C. Gurrión y Eduardo Pastelín, en los aciagos días de “La Decena Trágica” y de la muerte violenta del presidente Francisco I. Madero y del que sería el último vicepresidente, José María Pino Suárez.

En mi comentario del pasado fin de semana al referirme a quienes fueron titulares de la Procuraduría General de la República, cité el nombre de Eduardo Neri Reynoso y anuncié que escribiría en torno a este personaje que desde 1969 es homenajeado en la Cámara de Diputados, al instaurarse la “Medalla al Mérito Cívico Eduardo Neri, Legisladores de 1913” y que es otorgada a ciudadanos y ciudadanas que hayan realizado servicios a la colectividad nacional en actos cívicos o políticos, previa presentación de candidaturas, las cuales son analizadas por los diputados que integran la comisión respectiva.

Por cierto, el primer galardonado con la medalla, fue… ¡el insigne Eduardo Neri Reynoso! Es un caso insólito. La Plaza Central, en el Palacio de San Lázaro, lleva el nombre del ilustre legislador y jurista, además de haberse develado un busto de dicho héroe guerrerense. Entre quienes han recibido la presea se cuentan: Andrés Henestrosa, Jesús Silva Herzog, Raúl Anguiano, Miguel León Portilla, José A. Sarukhan Kermez, Jacobo Zabludovsky Kraveski y Fernando Landeros Verdugo, así como Rosario Ibarra de Piedra.

Otro motivo para comentar sobre este importante personaje que hace un siglo se significó como liberal y revolucionario, es que está abierta la postulación de candidatos a obtener la Medalla Eduardo Neri en el presente año; la entrega se hace en la primera quincena del mes de octubre y me enteré que un aspirante a la distinción es el licenciado Arnulfo R. Gómez García, apoyado por varias instituciones, entre ellas la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, fundada en 1833 por el cinco veces Presidente de México, el jalisciense Valentín Gómez Farías y que actualmente preside el reconocido sociólogo y catedrático universitario Hugo Castro Aranda. ¡Suerte Arnulfo!

NERI NO QUERÍA SER DIPUTADO

La historia del joven nacido en Zumpango del Río, uno de los 81 municipios del Estado de Guerrero, se tituló como licenciado en Derecho y ejerció su profesión, pero en la época revolucionaria fue candidato a diputado y triunfó. Pero, algo increíble, el joven Neri Reynoso deseaba seguir su carrera de jurista y no se presentó a tomar posesión de la curul, por lo cual fue llamado su suplente.

Sin embargo, su maestro, el ilustre poblano y promotor de la legislación agraria, Luis Cabrera, lo motivó para que se diera cuenta de que su lugar estaba en la Cámara de Diputados. También intervino el gobernador guerrerense José Inocente Lugo para que el abogado Neri acudiera a rendir protesta y asumiera su cargo. Eso ocurrió en marzo de 1913 cuando el usurpador Victoriano Huerta tenía todo el poder y emprendía su odio hacia los senadores y diputados que denunciaban la ilegalidad del mandato que detentaba.

Neri Reynoso pronunció un discurso contra el régimen del jalisciense, deplorando la muerte de varios de sus compañeros y la desaparición del senador chiapaneco. Así comenzó el final del gobierno espurio. Fue de tal naturaleza el ataque verbal, desde la Tribuna del recinto en Donceles y Allende, en la Ciudad de México, que furioso Huerta ordenó la aprehensión de 82 diputados y los envió a la Penitenciaría del D.F., el para entonces ya llamado Palacio Negro de Lecumberri. Nuestro personaje permaneció 5 meses en prisión. Obvio, fue disuelto del Congreso de la Unión.

Años más adelante le fueron reconocidos sus atributos patriotas, su pensamiento revolucionario, sus acciones liberales e inmerso en la política nacional, en dos ocasiones fue electo Senador de la República. En su estado natal, el gobernador Caritino Maldonado Pérez promovió ante el Congreso Local que Eduardo Neri fuese declarado Héroe Civil Guerrerense y que su nombre quedara en letras de oro en el recinto. Por su parte el gobernador José Francisco Ruiz Massieu envió a la diputación local la iniciativa para que el municipio Zumpango del Río cambiara de nombre, por Municipio Eduardo Neri.

El guerrerense dejó para siempre identificado como “El Chacal” a Victoriano Huerta, pues fue el calificativo que pronunció en su histórico discurso, cuando formaba parte de la Comisión Especial del 9 de octubre de 1913, encargada de localizar al senador Belisario Domínguez. El legislador chiapaneco fue brutalmente asesinado y sus restos arrojados a una fosa del Panteón de Xoco, ubicado al Sur de la Capital del País; los hechos ocurrieron el día 7 del mes antes citado. Una semana más tarde fue descubierto el mutilado cadáver.

PREGUNTA PARA MEDITAR:

¿Por qué personajes que en verdad hicieron historia, que entregaron su vida para superar en mucho nuestros problemas, siguen ignorados y sin el reconocimiento de los mexicanos?

jherrerav@live.com.mx


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