Lo único cierto es que aquí todos
estamos a medio morir
y no tenemos ni siquiera
dónde caernos muertos.

¿Qué te pasó, Galilea? La película de Roma vanagloriada en Venecia… ¿Qué más puede pedir Alfonso Cuarón con su más reciente entrega? Pues que por mientras, y por lo menos, veamos el trailer promocional de su largometraje para no meter la pata. Entre bromas y verdades, lo cierto es que Roma no habla de la capital de aquel país europeo, sino de una pequeña colonia en el centro de la Ciudad de México; la colonia Roma.
Una cinta con una duración de poco más de dos horas en la que, Alfonso Cuarón, nos vuelve a sorprender. Pero esta vez, de una manera un tanto distinta, o tal vez, nunca había sido tan familiar… Cuando Cuarón comenzaba, nos dio Solo con tu pareja (1991), una comedia acerca de una gran herida ochentera (y que aun no han cicatrizado): El VIH/SIDA. Después de esto, se fue para Estados Unidos a dirigir grandes producciones como La princesita (1995) y Grandes esperanzas (1998), las cuales no conectaron con la audiencia. Alfonso se vio perdido por primera vez en su vida, necesitaba regresar al lugar donde podía reinventarse: México. Y de ahí salió Y tu mamá también (2001) la cual le trajo grandes proyectos, los cuales dirigiría con maestría excepcional: Harry Potter y el prisionero de Azkaban (2004), Los niños del hombre (2006) y Gravity (2013) ¡Vaya que se reinventó! Pero otra vez, y cómo él mismo dice, tenía la necesidad de regresar por estas tierras fértiles para el alma. Así fue como regreso pero ahora agregando un gran detalle, El chivo Lubezky ya andaba comprometido con otro proyecto y le dijo —¿Qué te haces güey? Tú la puedes fotografiar—.
Roma nos habla del México perdido de los 70, ese que no recordamos por amnesia aparente o, en mi caso, por no haberlo vivido más que a través de las palabras de los mayores. Una exploración acerca de los sistemas de poder que ejercemos todavía hoy. Al menos desde esta perspectiva, no nos vemos tan alejados de aquel México de privilegios y de carencias. Tal vez, en cierta manera, encontramos similitudes entre Roma y su cortometraje Parc Monceau (2006), el cual formó parte de la compilación París, te amo (2006).
Este largometraje llega al alma, la nutre la despedaza, pero también la quiere curar. No quiero hablar de la trama por aquellos que odian los spoilers, sólo quiero decir que Cuarón nos acaba de entregar una pieza cinematográfica que nos dejará pensando muchos, muchos años…
O tal vez sólo vayamos al cine a ver una película de más de dos horas en la que no pasa nada y pasa



TODO.

@mau_utp
mautepe@gmail.com


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