A nivel nacional, desde los resultados del 1 de julio, la agenda la pone Andrés Manuel López Obrador.

Puede considerarse lógico dado el proceso vivido. Y por proceso no quiero limitarme al proceso electoral que inició el pasado mes de octubre y que aún no concluye pues éste termina cuando se entregan todas las constancias a las autoridades electas en las urnas y se desahogan los asuntos _derivados de la elección_ en los tribunales electorales.

Ha sido un proceso de muchos años en la permanencia tras el objetivo del propio López Obrador; una docena de años el país en manos de gobiernos panistas que no marcaron cambio y un desaprovechado retorno del PRI en el que dos sellos fueron distintivos: no supieron comunicar los logros y cayeron en los excesos de la frivolidad.

Además después de una elección en la que se ha conseguido que el país permanezca en calma y exista entre la población una sensación de satisfacción porque su voluntad en las urnas consideran fue respetada, crece la expectativa en el futuro.

Los anuncios que el candidato ganador ha hecho respecto de las acciones que pondrá en práctica a partir de que tome posesión, son sin duda abrazadas por la gran mayoría de la población. A nadie gustan los excesos desde el poder ni los privilegios que se otorgan quienes pertenecen a la clase política.

Bajar sueldos a funcionarios desde el Presidente de la República y Secretarixs, no comprar nuevos carros a funcionarixs, eliminar como cargo al erario los gastos personales de quienes mandan, entre otros, son anuncios que han recibido el aplauso generalizado.

Hay otros temas que conforme pasan los días y se van analizando por parte de diversos sectores, se está reparando en algunos detalles y no son pocos quienes se cuestionan: “Ah caramba; ¿Y que va a pasar en…?”

Uno de los aspectos que no deja de llamar la atención es la forma en que se operarán las delegaciones que se concentrarán en la Coordinación estatal. Será todo un reto su operatividad. Además en algunos casos se detecta una intención de manejo político más que operativo, con lo cual se busca mantener todo el control del país. Sin duda el caso emblemático en este sentido es el del Estado de México donde la coordinadora será Delfina Gómez que fuera contrincante del actual gobernador Alfredo del Mazo. Aunque Constitucionalmente hablando no deberá haber intermediarios entre quien presida el Ejecutivo en las entidades y quien lo haga en la República, en los hechos quienes tengan las coordinaciones estatales serán ese lazo comunicante ­_o in_ entre estado y federación.

Ahora bien, ¿Qué pasa en Sonora? Mucho ha trascendido las últimas horas las acciones que se realizan en el Congreso del estado. Como sabemos el Legislativo está en receso y mañana sesiona de manera extraordinaria para ver dos temas: La municipalización del transporte y reformas a la Constitución.

En términos llanos esto es ejercicio de gobierno. Así sin calificativos. O mejor dicho, ejercicio de gobierno que se descalifica desde la oposición y se justifica desde quien lo ejecuta.

La recomposición política del estado tendrá en el Congreso local la mayor oposición hacia el Ejecutivo y se requerirá de mucho oficio por un lado y voluntad por el otro, para decidir por el bien de Sonora independientemente de colores partidistas.

Vislumbrando ese panorama, el Ejecutivo busca fortalecer, vía la Constitución Política del estado, sus facultades de veto; es algo que ya existe pero que _según ha trascendido porque no hay nada oficial_ se estaría robusteciendo esa facultad. Protegiéndose la gobernadora, dicen algunos. Yo le llamo ejerciendo poder.

Y para balancear los asuntos se incluye la desaparición del fuero. Una propuesta que dicho sea de paso, desde campaña impulsaba el diputado David Palafox (PRI) y luego también se sumó a ella el legislador Carlos León (MC). Y por otro lado, se busca la municipalización del transporte que en un principio fue aplaudida por algunas autoridades electas y después empezaron a salir “los asegunes”.

La situación pues ha provocado una reacción fuerte en redes sociales principalmente. Quienes van a llegar quieren empezar a decidir sobre la autoridad aun en funciones (Legislativo y Ejecutivo) y quienes se van (Legislativo) y quienes se quedan para desde la oposición compartir el poder con quienes llegan, buscan mantener posibilidades de control.

Quienes ahora están tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo, tienen la legitimidad de la elección que lxs colocó ahí; quienes llegarán habrán de esperar los tiempos. Luego ejercerán el poder. Y en el ejercicio del poder todxs son iguales. La historia lo demuestra. Aunque debemos concedernos el beneficio de la duda y pensar o esperar, que todo será diferente.

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Wendy Briseño Zuloaga diputada federal electa por Morena, estuvo ayer como invitada en la reunión semanal del Grupo Compacto de Columnistas.

Como legisladora asegura que impulsará la agenda de género (es un tema de su especialidad); que procurará mantenerse en contacto con la ciudadanía para no perderle el pulso y que conservará sus decisiones en autonomía no aprobando por aprobar sino decidiendo después de analizar los temas.

Se confesó municipalista y alentada por el futuro legislativo de lo que produzca un Congreso paritario en el que la visión femenina complemente las decisiones. Wendy es una mujer congruente y pensante.

¿Seguimos coincidiendo? www.SoledadDurazo.com @SoledadDurazo


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