Fiebres continuas, sudoraciones excesivas, pérdida de peso y crecimiento de ganglios, pueden ser signos y síntomas de gran importancia, externó Joel Alberto Badell Luzardo, por lo que exhortó a estar atentos y acudir al médico para valoración, ya que pudiera tratarse de un cáncer linfático.

El Director General de Hospitales de la Secretaría de Salud explicó que el linfoma es un cáncer de ganglios que se divide en dos grupos: Linfoma de Hodgkin y de No Hodgkin.

El Linfoma de Hodgkin, señaló, se sitúa sobre todo en los ganglios del cuello, mientras que el de No Hodgkin en los ganglios del abdomen; ambos se diagnostican mediante la toma de una biopsia.

Por su parte, Gilberto Covarrubias Espinoza, Jefe del Servicio de Oncología del Hospital Infantil del Estado de Sonora (HIES), mencionó que este padecimiento es más común en menores de edad que en adultos, pues es una de las causas frecuentes de cáncer en niños.

La causa de que un menor desarrolle la enfermedad no está confirmada al cien por ciento, apuntó, pero se ha asociado a depresiones del sistema inmunológico, donde un niño que presenta baja en sus defensas puede desarrollar el linfoma.

Recalcó que el Linfoma de Hodgkin tiene mejor pronóstico y más posibilidades de curación que el Linfoma No Hodgkin, pues el tratamiento es más corto y con mayor posibilidad de curación.

“En el Linfoma de Hodgkin el tratamiento es de alrededor de 6 meses y aproximadamente el 75% de los niños son factibles de llegar a curar. En el Linfoma de No Hodgkin el tratamiento es más largo y el 50% de los pacientes se logra curar”, detalló.

Agregó que en el HIES cada año se presentan 20 nuevos casos de la enfermedad y que son más frecuentes en hombres que en mujeres.

El tratamiento, abundó que en su mayoría es mediante quimioterapias y medicamento específico para combatir el cáncer pero que también hay casos donde se hace con radioterapia.


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