Ya deberías saber que el orgasmo femenino no se alcanza a través de la penetración. Si quieres darle placer, no olvides tocar sus ‘otras’ zonas erógenas. Esta es una de las menos conocidas, y te va a sorprender

Puede que pienses que ya lo sabes todo sobre sexo y sepas de sobra qué le pone a tu chica, pero probar cosas nuevas puede añadir emoción a las parejas estables.

Existen numerosas terminaciones nerviosas que producen placer al ser estimuladas. Más allá del clítoris, la vagina y el ano el cuerpo está lleno de recovecos y partes sensibles que responden con mayor facilidad a la estimulación.

Y no, no hablamos del cuello, los pies o los pechos. Hay otras zonas que pasan desapercibidas pero que si las besas, acaricias o cosquilleas te pueden ayudar a encencer la llama de la pasión a niveles insospechados.

Al igual que las caderas, hombros, vientre y muñecas, la espalda es una de esas zonas en las que merece la pena detenerse. Y precisamente son zonas que (de partida) los hombres suelen desechar para concentrarse en las más obvias.

Así que, aunque sea por una vez, te proponemos que hagas el ejercicio contrario. Sorprender a tu pareja estimulando las partes de su cuerpo que normalmente no tienes en cuenta.

Venga, no seas cansino y atrévete a salir de lo habitual y explotar otras zonas menos explosivas pero igual de excitantes. ¡Ella te lo agradecerá!

Si te concentras, verás como la temperatura corporal y sus niveles de excitación crecen exponencialmente. Para empezar a caldear el ambiente puedes obsequiar a tu pareja con un masaje e ir probando acariciando ambos lados de la columna vertebral y el vientre, alrededor del ombligo (en mujeres), y entre el ombligo y el pubis (en hombres).

Después, cuando esté boca abajo, respira intensamente sobre su espalda y desliza tu lengua por toda su superficie, desde la nuca hasta llegar a los glúteos. Hazlo con mucho cuidado, muy despacio, apenas rozando su piel y observando sus reacciones: si se retuerce, si se le eriza la piel o si su respiración comienza a cambiar, ¡genial! Lo estás haciendo bien.

Entonces vuelve a repetir eso que parece haberle gustado y a continuación puedes probar a subir la intensidad con pequeños mordiscos y pellizcos, y combinarlo con lametones mientras estimulas otras partes de su cuerpo.

Los mordiscos y los susurros funcionan de maravilla. Deja fuera del dormitorio los complejos y prejuicios y que ella te vaya guiando.

Pero si esto no supone ninguna novedad para vosotros, ¡enhorabuena! Los masajes son un ‘must have’ de los preliminares en las parejas compenetradas. Eso quiere decir que os conocéis bien y que existe una buena comunicación sexual entre vosotros, pero puede que haya una cosa que igual no habías tenido en consideración hasta ahora.

Y es que la espalda tiene más terminaciones nerviosas en el lado derecho que en el izquierdo, por lo que tocar, besar y acariciar ese lado subirá la intensidad del deseo.

Según asegura Rebecca Rosenblat, psicoterapeuta especializada en relaciones de pareja y sexualidad, dicha zona resulta más intensa que el izquierdo para las mujeres.

¿Conocías este detalle? Si no es así, ya sabes como sorprenderla esta noche. Y un último apunte para que lo compartas con tu pareja: los hombres también pueden lograr el orgasmo acariciando alguna parte de su cuerpo como agarrar la espalda suave y con energía, así como prestando especial atención a la nuca, el cuello y las orejas, tres zonas que con mordiscos, susurros y caricias pasionales les derretirán.


Notas Relacionadas

Comentarios sobre esta nota

Comenta esta nota

Columnas


Columna Invitada