Los tiempos actuales han modificado todo tipo de reglas y comportamientos. Sin duda uno de los sinónimos de globalización es apertura. La politica, la economía, la comunicación, han cambiado vertiginosamente en apenas una década.

Sin embargo, seguimos con muchos modos y reglas del siglo pasado. La politica se ha modernizado pero, por ejemplo, en México los sindicatos siguen sin dar cuenta de sus finanzas. En la economia hay -quien lo iba a imaginar- monopolios que restringen el crecimiento al no haber competencia, pero el cambio mas notable dentro de las actividades sociales, se ha dado en la comunicación.

El uso de los celulares inteligentes está cambiando y mucho las formas en las que no solo nos comunicamos sino en como nos informamos. Hoy parece ya un lugar común, enterarse del acontecer nacional y local por este medio. Eso sí, es una información que mucha de ella deja mucho que desear, ya que no tiene el mínimo rigor ni el análisis que un medio impreso o electrónico como la radio y la tv, si tienen.

El eclipse de hace dos días es el mejor ejemplo para analizar la gran cantidad de barbaridades que cualquiera puede decir, cosa muy normal, lo malo es cuando muchos se lo creen. Usted, muchos de quienes lo escuchan y yo, hemos visto a lo largo de nuestras vidas una buena cantidad de eclipses y jamás fuímos tan mal informados como ahora, en plena era dizque del conocimiento.

Quizá lo más lamentable fue el llamado de madres y padres de familia para suspender las clases, como si lo hicieron y muy mal en estados vecinos de Sonora. En otra era, y me refiero a nuestra infancia y adolescencia, los trasmisores de este tipo de eventos eran nuestros padres. Las madres de todos nosotros sabían y nos lo decían, que simplemente no viéramos el sol mientras duraba este evento. Tan tan, era todo. Y no conozco a nadie absolutamente que haya perdido la vista por desobedecer a su madre y no ver el eclipse. De veras que muchas veces me pregunto, como le hicimos en nuestra generación para haber sobrevivido a esto y más, sin estos aparatos que son la panacea de los millenials y juguete en manos de ignorantes.

Ahora ya nadie puede legitimamente hablar bien de un gobernante por determinada acción u obra, porque de inmediato eres arteramente atacado por los simpatizantes de un partido opositor al gobierno y por una gran cantidad de vecinos de abajo, casi todos amparados en el anonimato, desde el que disparan las peores majaderías y ofensas.

Por ejemplo, aqui en este espacio, usted y yo hemos abordado lo del financiamiento público a los partidos políticos, hemos externado nuestras críticas por ese modelo y dando mas elementos para el análisis, a veces hemos comprendido que en un sistema político como el mexicano, era la mejor vía para lograr equidad y con eso un poco aunque sea de mejor democracia. Si yo pongo esto, digamos en un tuit, rápidamente soy tachado de gobiernista, de vivir del sistema y toda clase de linduras.

En sintesis, es cierto toda ha cambiado, hay mas información pero no mejor información. En encuestas le hemos preguntado a la gente el como se informa. Es un hecho por ejemplo que el Facebook ya se puso por arriba de los medios impresos, incluso en proporción de casi 3 a 1, pero cuando les preguntamos que tanto creen en la información que por ahí reciben, el 40% dice que duda mucho de ella y apenas un 10% cree a pie juntillas. O sea, no todo está perdido.

Claro que no es recomendable contradecir a un millenial, serán los reyes del mundo, pero por ejemplo llamó mucho la atención esta semana un cintillo en un programa de noticias, en donde le dijeron anciano a una persona de 50 años. Les pasamos las barbaridades del eclipse, pero esto no.


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